Después de las vacaciones es normal que nos cueste retomar la rutina anterior, por lo tanto a los niños también les sucede lo mismo. Es por ello que para ayudarles podemos ir haciendo cosas para que el cambio sea más llevadero y fácil para todos. Te dejo 3 aspectos que ayudan a que la adaptación de nuevo a la rutina sea más fácil y llevadera.

Hábitos y rutinas ya establecidos

Si un niño está acostumbrado a seguir una rutina y unos hábitos desde siempre, es más fácil que tras las vacaciones vuelva a la normalidad. Su cerebro sabe los beneficios de seguir unas rutinas y hábitos por lo que será más fácil que vuelva a la rutina, no solo porque la recordará aún sino porque supone un menor gasto de energía para su mente al saber que esperar en cada momento del día. Hay quién recomienda que se haga de forma gradual, poco a poco, pero la verdad es que lo mejor es hacer el cambio al estilo de vida pre – vacacional cuanto antes. Si algo es perjudicial para los niños es la falta de hábitos y rutinas; normalmente se adaptan enseguida. Muchas veces somos los padres que por nuestro agotamiento cedemos para no escuchar quejas o tener que mantenernos firmes en los limites que son buenos para ellos, de ahí que se sugiera en muchos casos que se haga poco a poco. A modo de ejemplo algo ridículo, hacerlo poco a poco es como decir: “es malo que chupe el suelo porque hay bacterias pero es mejor que los eje poco a poco, por lo que solo dejaré que chupe el suelo cada 2 metros y no todo el rato”.

Nutrición afectiva 

La razón principal por la que las vacaciones gustan tanto a los niños no es por el exceso de dulces, los villancicos o los regalos. Lo realmente más valioso para ellos es la reunión de la familia o de gente querida y la celebración. Prueba a cantar canciones con ellos, da igual que no sean villancicos, queda con gente a la que amas, sal a pasear, cocina algo rico juntos. Mantén esa nutrición emocional que nos satura y nos inunda los sentidos durante unos días más o al menos los fines de semana y casi podría decirse que siempre que queráis será Navidad. Lo más difícil es pasar de veros todo el día a volver a estar separados unas 8 horas como mínimo.

Ilusión

La parte más difícil sobre todo para los más pequeños de la casa suelen ser los regalos. Reciben muchos en poco tiempo y desean más y más. Siguen preguntando cuando vuelve Papa Noel o los Reyes Magos. Es importante ayudarles quitando catálogos de juguetes de su vista (si los trajimos a casa para que pudieran elegir). 

Algo que ayuda es ir rotando los regalos recibidos, lo que haremos será dejar algunos durante unos días para que juegue y el resto los guardamos. Pasados unos días los guardaremos y sacaremos los que teníamos guardados. Así se re ilusiona al volverlos a ver y jugar con ellos. También está bien recordarle que recibirá más regalos en su cumpleaños y allí podrá pedir ese juguete que quizá quería y no llegó.

Y a ti, ¿Qué otras cosas has notado que ayudan a tu hijo a volver a la rutina?